Un día de esos en que te vas a dormir y el título del email que un día, hace mucho, te envío un amigo, te invita a escribir.

Así, sin más, después de llevar casi dos meses sin escribir, sin hacer eso que tanto bien te hace, que te conecta, te relaja, te inspira.

Empiezas a escribir y te preguntas, ¿cuándo será la hora de desplegar las alas? ¿Cuándo será ese día en que arranques el vuelo? Dejando atrás aquello que te ata, te pesa, no te permite avanzar.

En tu día a día, te sientes útil, creas resultados, eres eficaz, aunque a veces te parezca que no, terminas lo que debes terminar, y vuelves a empezar, un nuevo día, objetivos, tareas que tienes que hacer, tu trabajo, estás haciendo lo que debes hacer, la mayoría de los días no te paras a pensar, si lo que haces hoy te lleva donde tú quieres estar mañana.

Sí, párate, y hazte esta pregunta…¿Lo que hago hoy me acerca a donde quiero estar mañana?

Puede que cada día dediques un ratito a hacer cosas que te acerquen a tu mañana o puede que te pases el día en reacción y no tengas ni un sólo momento para crear.

Porque, ¿sabías que somos creadores? ¿Sabías que vivir en continua reacción no es nuestra naturaleza? Nacemos creadores, cada uno de nosotros es perfecto, creativo y está lleno de recursos, sí, creételo, párate a pensarlo… sí lo eres, eres así tal como te describí, y desde ese ser que eres, sólo puedes crear.

Se acabo la época de hacer desde la reacción, se acabo el hacer desde no me queda más remedio, ahora toca vivir desde el, ¿qué voy a crear hoy? ¿Qué acciones me acercarán a mi futuro, a mis objetivos, a mi propósito de vida?

Volví para reflexionar

Me escondí bajo tus alas, estaba bien resguardada, no tenía frío ni calor, me sentía tranquila… sólo a veces entre tus alas se escapaba una brisa fría que recorría mi cuerpo, entonces no me sentía tan segura, temblaba, y pensaba que no sería capaz de soportar el frío, desde ese instante, me acurrucaba más entre tus alas, me volvía más pequeña para que me arroparas mejor, escondida la vida era fácil, sencilla, metódica, conocida, sin necesidad de cuidarme, ya lo hacías tú.

Sólo a veces no me gustaba tu tono de voz, sólo a veces sentía que me imponías, sólo a veces sentía que estaba cansada de ser pequeña… luego dormía y al día siguiente me sentía bien de nuevo, un nuevo triunfo entre mis tareas me hacía sentir bien.

Soy útil me decía, soy valiosa, soy productiva, esto se me da bien, por qué dejarlo…y así un día y así un año, y así 5 y así 10 años de tu vida, que pasan y se entremezclan con tus pensamientos de quiero cambiar… qué necesito, qué se requiere de mi para ello, será complicado, será difícil, tardaré una vida, no estoy preparada, me juzgarán, no estoy preparada para volar, y así volvían a pasar los años, y así la vida.. sin detenerte a pensar en el presente, en el ahora, el momento perfecto para crear, para avanzar hacia tu destino.

Volví para verlo claro

Y una noche escribiendo te das cuenta de que es hora de desplegar tus alas, de volar, de sentir el frío de ahí fuera, que no eres pequeña cuando despliegas tus alas, que ellas te arroparán también, que con ellas divisarás cada mañana tu objetivo, que entre ellas tienes todos los recursos que necesitas, pero hazme un favor, no las recojas si te da miedo el vuelo, si hay ventisca o tiemblas de frío, no las recojas, planea, no vueles más alto hasta que estés preparada, pero no detengas tu vuelo, no te detengas, crea un nuevo camino en el aire, uno que tengas curvas, y luego cuando te alejes, míralo y será casi recto, míralo y estará cargado de aprendizajes.

Hazme un favor, despliega hoy tus alas, puede que mañana sea tarde, puede que tus alas estén perdiendo fuerza. Siéntelas, cuídalas y ponlas a volar, están ahí para ser desplegadas, escondidas se mueren, escondidas pierden fuerza, proyéctalas y vuela.

Hazlo por ti, hazlo por mi, inspíranos con tu vuelo, rocía con tu esencia a cada personas que contemple tu vuelo, inspíralo a volar como lo haces tú, no tiene que ser un vuelo perfecto, la imperfección también inspira… eres único y tu vuelo es único, no prives al mundo de tu única y especial forma de volar, aunque sólo un matiz de él resuene en alguien, tu vuelo habrá sido un éxito.

¡Hoy despliega tus alas!

Gracias por volar, gracias por iniciar el vuelo, ahora sólo queda volar, volar, volar……

Volar – El Kanka 

“…desde que rompí todas las hojas del guión… si quieres buscarme, mira para el cielo…”

“Te prometo hermano que mis suelas no tocan el suelo… Solté todo lo que tenia y fui… Feliz. Solté las riendas y deje pasar… No me ata nada aquí, no hay nada que guardar Así que cojo impulso y a volar…”

Gracias por volar conmigo… Cuéntame ¿dónde te llevarán tus alas?, Cuéntame, ¿desde cuándo vuelas?, cuéntame ¿pusiste fecha a tu vuelo?…

4 comentarios en “Desplegando mis alas”

  1. Ese café… ¡ay, golondrina! ¿Qué he hemos tanto tiempo posadas en las ramas de los árboles? “Las vistas están bien desde ahí”, ya, claro. Gracias por recordarme lo bonita que es la vida a vista de pájaro, MAESTRA. ABRAZO. Ese café llegará a su debido tiempo.

  2. Susana, gracias por recordarme lo importante que es estar siempre preparada para desplegar las alas y volar…. pase lo que pase a nuestro alrededor… nos mire quien nos mire… a volar alto en el cielo y con el corazón bien oxigenado gracias a ese aire puro que nos alimenta ahí arriba!

  3. Yo vuelo ,tu vuelas ,el vuela ,nosotros volamos , vosotros volais,ellos vuelan.Sigue volando amiga,es muy bonito lo que escribes ,lo que nos cuentas,en mi caso,vuelo unas veces más alto otras con más piruetas,pero vuelo,quiero volar y avanzar😅😍😍😙😙😙😙

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