Morada, morada eres, no te había visto, sólo me pare a observar tus espinas, espinas que te protegen.

¿A qué tienes miedo morada? ¿De qué te escondes? O quizá no te escondes, tal vez tus espinas te envuelven, te cuidan, te hacen más bella.

Sí, prefiero pensar que tus espinas te cuidan, están ahí, escoltándote, esperando que te abras, que despliegues tus hojas, y el morado de tu color las inunde de espiritualidad.

Aún estás cerrada, aún no despertaste, esperaré paciente para ver cada mañana tu renacer.

Porque así lo siento, siento que cada día renaces, qué iluminas el mundo con tu color.

Gracias Morada, por inspirarme a renacer cada mañana.

Cuando llegué para observarte, tus abundantes espinas me invitaron a pararme. Pensé que estabas enjaulada, pero ahora tras un momento observándolas me enamore de ellas.

Perfectas espinas que te embellecen morada. Ahora quiero tener espinas como tú, que me cuiden y enseñarle al mundo que no están ahí para apartarme de él, sólo están para hacerme más bella y cuidarme.

Gracias espinas, gracias morada, por renacer cada mañana.

Ahora cambiaré Morada por mi nombre: Susana

Susana Eres

Susana, morada eres, no te había visto, sólo me pare a observar tus espinas, espinas que te protegen.

¿A qué tienes miedo Susana? ¿De qué te escondes? O quizá no te escondes, tal vez tus espinas te envuelven, te cuidan, te hacen más bella.

Sí, prefiero pensar que tus espinas te cuidan Susana, están ahí, escoltándote, esperando que te abras, que despliegues tus hojas, y el morado de tu color las inunde de espiritualidad.

Susana, aún estás cerrada, aún no despertaste, esperaré paciente para ver cada mañana tu renacer.

Porque así lo siento, siento que cada día renaces Susana, qué iluminas el mundo con tu color.

Gracias Susana, por inspirarme a renacer cada mañana.

Cuando llegué para observarte, tus abundantes espinas, Susana, me invitaron a pararme. Pensé que estabas enjaulada, pero ahora tras un momento observándolas me enamore de ellas.

Perfectas espinas que te embellecen Susana. Ahora quiero tener espinas como tú, que me cuiden y enseñarle al mundo que no están ahí para apartarme de él, sólo están para hacerme más bella y cuidarme.

Gracias espinas, gracias Susana, por renacer cada mañana.

Escribí esté texto para una flor que encontré en el monte, y al cambiarlo por ni nombre el texto tenía tanto sentido, que me emocioné profundamente. Y es que siempre, siempre, siempre, se trata de nosotros.

No importa lo que digamos, lo que hagamos, siempre, se trata de nosotros…..

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